El presidente Javier Milei luego del resultado de las elecciones provinciales del último domingo decidió dar un giro en la estrategia rumbo a los comicios nacionales del 26 de octubre. Consciente de la necesidad de recuperar la iniciativa, el mandatario resolvió ponerse al frente de la campaña para intentar recrear la “épica” que lo llevó a la Casa Rosada en 2023.

El primer mandatario planea intensificar su presencia en territorio, con recorridas por provincias clave como Córdoba, Santa Fe y Corrientes, además de ciudades con fuerte peso electoral como Mar del Plata y Bahía Blanca. La apuesta es clara: volver al contacto directo con la gente y reposicionarse como protagonista central de la campaña.

“El Presidente quiere estar en el cara a cara. Su idea es liderar en primera persona”, resumió una fuente de máxima cercanía al despacho presidencial.

La derrota frente a Fuerza Patria en la provincia de Buenos Aires, que dejó al oficialismo más de 13 puntos por detrás, encendió las alarmas y aceleró cambios en la estrategia. Desde entonces, Milei se mostró más activo: encabezó tres reuniones de Gabinete en apenas dos días, convocó a su mesa chica y recibió al nuevo ministro del Interior, Lisandro Catalán, junto a Luis “Toto” Caputo y Guillermo Francos, con quienes lanzó la llamada “mesa federal” para recomponer el vínculo con los gobernadores.

Otro gesto simbólico acompañó el viraje: la motosierra dorada, ícono de su campaña y de su plan económico, ya no aparece en las fotografías oficiales de su despacho. Aunque el objeto sigue en Casa Rosada, el equipo de comunicación decidió dejarlo fuera de escena para mostrar un tono distinto.

En su entorno hablan de una “profunda autocrítica” y de la necesidad de explicar mejor los sacrificios que exige el plan económico, bajo la consigna de que “la recompensa llegará”. Con apenas seis semanas por delante, Milei busca reconfigurar el relato, dejar atrás los errores y volver a enamorar al electorado que lo consagró un año atrás.

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