En plena luz del día, un grupo de ladrones se llevó joyas imperiales valuadas en más de 80 millones de euros, en uno de los golpes más audaces contra el patrimonio cultural francés.
En una operación que duró apenas unos minutos, al menos cuatro personas ingresaron al Museo del Louvre y sustrajeron varias piezas de la corona francesa, entre ellas joyas vinculadas al período napoleónico. El hecho ocurrió durante la mañana, poco después de la apertura del museo, cuando el edificio ya recibía a sus primeros visitantes.
Los delincuentes utilizaron un camión con elevador y herramientas especializadas para romper una ventana lateral y acceder directamente a la galería donde se exhibían las piezas. La precisión y rapidez del robo indican una planificación meticulosa y un conocimiento detallado del edificio, lo que hace pensar que contaron con apoyo interno o información previa sobre la seguridad del museo.
El botín, compuesto por al menos ocho piezas, tiene un valor estimado de más de 80 millones de euros, aunque los expertos señalan que el verdadero daño es incalculable debido a la pérdida patrimonial y simbólica que representa. Las joyas formaban parte de la historia monárquica y del legado artístico de Francia, y eran consideradas un símbolo de la grandeza cultural del país.
Tras el robo, las autoridades francesas desplegaron un operativo de gran escala para dar con los responsables. La directora del Louvre reconoció fallas en el sistema de vigilancia y anunció una revisión integral de los protocolos de seguridad. El suceso ha despertado indignación nacional y reavivado el debate sobre la protección del patrimonio en los museos más importantes del mundo.





