La comparecencia judicial de Nicolás Maduro abre un escenario de alta incertidumbre para Venezuela. A nivel interno, el oficialismo denunció una persecución política y cerró filas en defensa del mandatario, mientras que sectores opositores consideran que el proceso valida denuncias históricas sobre la relación entre el poder y el narcotráfico.

En el plano institucional, el avance de la causa podría generar tensiones dentro del propio chavismo y acelerar disputas por el control del poder. Analistas advierten que una eventual condena tendría consecuencias profundas sobre la gobernabilidad, la economía y la relación del país con la comunidad internacional.

A nivel regional, el caso es seguido con atención por gobiernos latinoamericanos, que evalúan cómo puede impactar en el equilibrio político del continente. Más allá del desenlace judicial, el juicio contra Maduro ya se consolidó como un hecho histórico que puede redefinir el futuro político de Venezuela y su vínculo con Estados Unidos.

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