La fractura interna del estamento militar fue determinante en el desarrollo del operativo y en el elevado saldo fatal.

El rol de las Fuerzas Armadas fue clave tanto en la ejecución del golpe como en la violencia que dejó decenas de muertos. Sectores militares que respaldaban a Maduro se enfrentaron con unidades que desconocieron su autoridad, generando choques armados de gran intensidad en instalaciones estratégicas.

Analistas señalan que la ausencia de una cadena de mando unificada derivó en enfrentamientos descoordinados y en el uso indiscriminado de la fuerza. En varios puntos del país se reportaron combates entre facciones militares rivales, con civiles atrapados en medio del conflicto.

Tras la captura del mandatario, el nuevo esquema de poder enfrenta el desafío de reconstruir la cohesión interna de las fuerzas armadas y de esclarecer lo ocurrido durante las horas más sangrientas del golpe. La magnitud de las víctimas convierte al episodio en uno de los más violentos de la historia reciente de Venezuela y condiciona el futuro político inmediato del país.

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