La desaparición del adolescente reavivó la preocupación por los riesgos de bañarse en sectores no autorizados del río Paraná, especialmente durante los meses de altas temperaturas. Especialistas advierten que las corrientes, los remolinos y los cambios bruscos de profundidad convierten al río en un entorno altamente peligroso, incluso para quienes saben nadar.

Desde los organismos de emergencia recordaron que muchas zonas costeras no cuentan con guardavidas ni señalización adecuada, y que ingresar al agua en esos lugares implica un riesgo elevado. En paralelo, familiares y vecinos del joven acompañan con angustia el desarrollo del operativo, a la espera de novedades.

Las autoridades insistieron en la importancia de respetar las indicaciones de seguridad y utilizar únicamente espacios habilitados para actividades recreativas, con el objetivo de evitar tragedias que, en la mayoría de los casos, pueden prevenirse.

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