La celebración de la Casa Blanca por la excarcelación de presos políticos en Venezuela generó también reacciones encontradas en distintos sectores. Mientras Washington elogió la medida como un ejemplo de su influencia diplomática, críticos señalan que podría tratarse de una acción parcial en un contexto mucho más complejo.

Especialistas en política internacional advirtieron que la liberación de algunos detenidos no implica necesariamente un cambio estructural en la situación de derechos humanos en Venezuela, donde aún hay cientos de ciudadanos considerados presos políticos por organizaciones independientes. Además, afirmaron que este tipo de gestos puede responder tanto a presiones externas como a maniobras del propio gobierno venezolano para mejorar su imagen internacional tras períodos de conflicto interno y presiones económicas.

Pese a estas advertencias, la expectativa persiste en torno a si estos hechos abrirán la puerta a una normalización más amplia de las relaciones entre Venezuela y Estados Unidos, y si se profundizarán procesos que permitan liberaciones adicionales y un fortalecimiento de mecanismos democráticos en territorio venezolano.

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