La confirmación de la separación entre Mauricio Macri y Juliana Awada puso fin a una de las parejas más emblemáticas de la política argentina contemporánea. A lo largo de los años, construyeron una imagen pública asociada a la familia, la discreción y el acompañamiento institucional, especialmente durante la presidencia de Macri.

Fuentes cercanas indicaron que la decisión se dio luego de un largo proceso de reflexión, atravesado por cambios personales y profesionales de ambos. En ese sentido, remarcaron que no se trata de una ruptura abrupta, sino de una redefinición del vínculo, con el objetivo de preservar el bienestar familiar y mantener un trato cordial.

La noticia generó múltiples repercusiones en el ámbito político y mediático, no solo por la figura de Macri como referente del PRO, sino también por el perfil público que Awada supo construir desde un lugar alejado de la confrontación política. La separación abre una nueva etapa para ambos, que continuarán con sus agendas personales y profesionales por caminos separados, manteniendo un bajo perfil respecto a su vida privada.

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