Un hecho insólito ocurrido en alta mar terminó convirtiéndose en un hito científico. El naufragio de un cargamento de miles de patitos de goma permitió a investigadores de todo el mundo observar, casi en tiempo real, el comportamiento de las corrientes oceánicas a escala global.Tras caer al océano, los juguetes comenzaron a aparecer en costas muy alejadas entre sí, desde playas de América hasta regiones de Europa y Asia. El seguimiento de estos hallazgos brindó datos valiosos sobre rutas marinas, velocidades de desplazamiento y conexiones entre océanos, información que hasta entonces resultaba difícil de obtener con métodos tradicionales.
Con el tiempo, aquel accidente se transformó en una herramienta inesperada para la oceanografía moderna, demostrando que incluso un episodio fortuito puede aportar conocimiento clave sobre el funcionamiento del planeta.




