La Secretaria General delega la operatividad en un grupo selecto de dirigentes para garantizar la pureza del movimiento libertario.

Para llevar adelante el despliegue en PBA, Karina Milei se apoya en figuras clave como Sebastián Pareja, quien lidera la logística de afiliaciones y el ordenamiento de los concejales libertarios. El objetivo es claro: depurar las listas de posibles «caballos de Troya» de otros partidos.

La estructura se maneja con una verticalidad absoluta hacia la Casa Rosada. Se busca evitar los errores del 2023, donde la falta de fiscales y de control sobre los candidatos locales generó fugas en los bloques legislativos una vez terminada la elección.

Este esquema de «lealtad total» es la marca registrada del armado de Karina Milei. Quien no se alinea directamente con las directivas de la Secretaria General queda fuera del esquema de toma de decisiones, consolidando un círculo de confianza muy estrecho.

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