Uno de los avances más importantes de la Ley de Glaciares fue la creación de un inventario nacional que identifica y registra los cuerpos de hielo y áreas protegidas. Ese relevamiento permitió, por primera vez, contar con información técnica y sistemática sobre la magnitud y ubicación de estos recursos.
Sin datos, no hay planificación posible. La ley fortaleció el rol del Estado en la generación de conocimiento científico y en el monitoreo permanente de zonas estratégicas.
Sostener y fortalecer ese esquema no es ideológico: es gobernar con evidencia. En temas ambientales de alto impacto, la información técnica es la base para decisiones responsables.




