Estados Unidos e Israel llevaron adelante una serie de ataques contra objetivos estratégicos en Irán, en una ofensiva que elevó fuertemente la tensión en Medio Oriente. Los bombardeos habrían alcanzado instalaciones militares y puntos vinculados al programa nuclear iraní.

Las operaciones forman parte de una escalada que se viene intensificando en las últimas semanas y que preocupa a la comunidad internacional por el riesgo de un conflicto de mayor escala en la región.

Desde Washington y Tel Aviv sostienen que las acciones buscan debilitar la capacidad militar de Irán y frenar el desarrollo de su programa nuclear.

Mientras tanto, varios gobiernos y organismos internacionales pidieron moderación y reclamaron retomar los canales diplomáticos para evitar una guerra regional.

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