Científicos advirtieron que la degradación de antibióticos en el agua no implica que pierdan su efecto. Aunque se transformen químicamente, sus derivados pueden seguir afectando bacterias. Esto favorece la aparición de resistencia. El hallazgo cambia la forma de entender el problema.
Los investigadores explicaron que incluso pequeñas cantidades pueden generar efectos significativos. La exposición continua en el ambiente acelera la adaptación bacteriana. Esto podría reducir la eficacia de tratamientos actuales. La situación plantea un desafío para la medicina moderna.
Además, el estudio destaca la necesidad de revisar los sistemas de tratamiento de agua. Muchos no eliminan completamente estos compuestos. Como resultado, los residuos persisten en ríos y ecosistemas. Los expertos insisten en políticas más estrictas y control ambiental.




