Las plataformas digitales están diseñadas para priorizar contenidos que generan impacto. En ese contexto, el sesgo de rareza juega un papel clave al hacer que lo extraordinario tenga mayor visibilidad.
Las personas suelen prestar más atención a lo inusual y compartirlo con mayor frecuencia. Esto alimenta un sistema donde los algoritmos refuerzan ese tipo de contenido.
El resultado es una percepción alterada de la realidad, donde lo cotidiano queda relegado frente a lo excepcional.





