Una investigación de la Universidad de Georgia analizó la conducta social de 473 alumnos de cuarto y quinto grado. Los resultados mostraron que jugar solo no necesariamente refleja rechazo, aislamiento o dificultades emocionales. Para comprender cada caso, los investigadores consideraron especialmente el grado de pertenencia que los chicos sienten dentro de su grupo de pares.
El trabajo encontró que algunos niños prefieren hacer actividades solos pero mantienen relaciones satisfactorias con sus compañeros. Otros, en cambio, manifiestan incomodidad cuando quedan solos, no son elegidos para determinadas actividades o sienten que no encajan. La investigación también señaló que los chicos más retraídos pueden conservar amistades individuales aunque tengan mayores dificultades para integrarse a grupos.
Por eso, los especialistas plantearon que no es necesario forzar una interacción permanente. Para los chicos que tienen dificultades para integrarse, recomendaron comenzar con grupos reducidos y con compañeros con intereses similares. También consideraron positivo alentarlos a aceptar algunas invitaciones, ya que rechazar sistemáticamente esos contactos puede reducir las oportunidades de integración.





