Después de entrenar, muchas personas recurren al frío, la compresión o los suplementos para aliviar las molestias y volver antes a la actividad física. Sin embargo, una revisión de la Universidad de Bath advierte que no todas estas prácticas producen una recuperación muscular efectiva. La investigación distingue entre reducir la percepción del dolor y restablecer realmente la capacidad de los músculos.
Los baños de hielo pueden disminuir las molestias a corto plazo, pero su uso frecuente después de los ejercicios de fuerza podría perjudicar algunos procesos relacionados con el crecimiento muscular. En cambio, pueden ser una herramienta puntual para quienes necesitan recuperarse rápidamente entre competencias. Las prendas de compresión ofrecen ciertos beneficios circulatorios, aunque la mejora del rendimiento no está claramente demostrada.
Respecto de los suplementos, la proteína de suero tiene evidencia moderada, mientras que los BCAA resultan menos eficaces que la proteína completa y los resultados del omega-3 son variables. El jugo de cereza ácida también mostró indicios de ayudar a reducir las molestias, aunque hacen falta más estudios. La recomendación general es priorizar alimentos nutritivos, hidratación, descanso suficiente y sueño de calidad antes que depender de técnicas o productos específicos.




