Con pocos ingredientes se puede preparar una tarta abierta de calabaza y provoleta, pensada para servir caliente, tibia o fría. La preparación lleva una tapa de masa, puré de calabaza, queso, cebolla, huevos y crema de leche.

Después de cocinar la calabaza, se la pisa y se la deja escurrir para eliminar el líquido sobrante. El puré se mezcla con la cebolla rehogada, los huevos, la crema, la nuez moscada, sal y pimienta, y luego se incorpora parte de la provoleta.

La preparación se vuelca sobre la masa previamente pinchada y se completa con el queso restante. Tras unos 25 minutos en horno fuerte, la superficie queda gratinada y se recomienda dejar reposar la tarta cinco minutos antes de cortarla.

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