Una investigación científica encontró nuevas evidencias sobre enormes cadenas montañosas que existieron bajo lo que hoy es la Antártida. Estas formaciones se habrían desarrollado entre hace 650 y 450 millones de años, durante un período clave para la configuración de Gondwana y la evolución de la vida.
El equipo analizó minerales presentes en antiguos sedimentos para reconstruir el origen de las rocas que fueron erosionadas por aquellas montañas. Los resultados permitieron identificar a la Antártida como una fuente importante de materiales que llegaron a los océanos durante millones de años.
Los científicos plantean que ese proceso de erosión pudo haber aportado fósforo, hierro y otros nutrientes que estimularon la actividad de organismos capaces de producir oxígeno. Ese fenómeno habría ayudado a modificar las condiciones de los océanos y la atmósfera en un período asociado con la expansión de la vida animal, aunque los investigadores remarcan que no puede establecerse una relación causal directa.




