Científicos e ingenieros estudian una alternativa tecnológica para limitar el calentamiento global: instalar un parasol gigante entre el Sol y la Tierra que permita reflejar parte de la radiación solar y disminuir la temperatura del planeta.
El proyecto analiza distintas opciones, entre ellas una red de 5.000 satélites circulares con láminas reflectantes y una nube de polvo reflectante controlada por naves espaciales, con la meta de bloquear cerca del 1% de la luz solar para reducir alrededor de un grado Celsius la temperatura global.
La iniciativa despierta controversias por los costos, las dificultades para coordinar miles de dispositivos y los posibles efectos ambientales, mientras especialistas advierten que la geoingeniería solar no reemplaza la reducción de emisiones y que sus consecuencias a largo plazo todavía no se conocen por completo.




