A sus 23 años, el protagonista de Stranger Things afianza una estética que recupera los códigos tradicionales de la moda masculina y los adapta a una imagen más actual y descontracturada.

Los trajes de dos piezas, las chaquetas estructuradas y los pantalones de caída relajada son algunas de las prendas centrales de sus looks, que también incorporan tonos como el azul marino, el marrón y el borgoña.

La misma búsqueda aparece en sus conjuntos informales, donde combina jeans, remeras lisas y camperas de cuero, con una preferencia por la calidad de las prendas y los detalles antes que por las modas pasajeras.

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