Frente al aumento de los riesgos asociados al cambio climático, la Organización Mundial de la Salud presentó un conjunto de seis medidas que podrían reducir la mortalidad, mejorar las condiciones sanitarias y disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero.

La estrategia propone implementar sistemas de alerta temprana para olas de calor, asegurar el suministro de agua potable ante sequías e inundaciones, mejorar el saneamiento y la higiene, y reemplazar los combustibles contaminantes utilizados para cocinar y calefaccionar.

También recomienda revisar los subsidios y los precios de los combustibles fósiles para que reflejen los daños que generan sobre la salud y el ambiente. La OMS calcula que la aplicación global de las seis políticas podría evitar 1,6 millones de fallecimientos y producir beneficios económicos anuales por 3,9 billones de dólares.

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