El telescopio espacial Neil Gehrels Swift finalizó su misión científica después de casi 22 años de actividad, durante los cuales se especializó en detectar rápidamente estallidos de rayos gamma y orientar sus instrumentos para estudiar sus efectos.
La nave, que debía funcionar inicialmente durante dos años, amplió su vida útil gracias a su capacidad para responder con rapidez a eventos astronómicos y reunió observaciones de más de 2.000 estallidos de rayos gamma y más de 1.400 supernovas.
Su descenso orbital se aceleró por el efecto de la atmósfera terrestre y la actividad solar, por lo que se prevé que reingrese en las próximas semanas, mientras que el conjunto de datos acumulados continuará accesible para la comunidad científica.





